Estefanía

Mi amiga Estefanía se presenta a liderar la agrupación socialista de Moncloa. Y, sinceramente, no imagino a alguien mejor para liderar grupos humanos enfocados a la transformación social. Y no lo digo porque sea amiga mía, o al menos no solo por eso.

 

La amistad es un bien preciado: uno se define por la calidad de sus amigos y de sus enemigos, que deben ser, éstos últimos, los menos posibles; y Estefanía sabe a la perfección lo que implica la amistad y la lealtad a las propias convicciones. Sabe de valentía y de compromiso.

 

Ya es hora de que las mujeres lideren los espacios de transformación social, política, empresarial. Es hora de que la teoría feminista se haga carne, dentro de su diversidad, y el empoderamiento de las mujeres sea, en efecto, un hecho cumplido. Estefanía, como mujer y como feminista (hecho no siempre indisoluble), es consciente de todos los retos que quedan por alcanzar: y liderar a un grupo humano con la fuerza del feminismo es un reto de obligado cumplimiento.

El mío no es un intento partidista ni orgánico de convencer a nadie para que vote a Estefanía; es un compromiso con el ideal de un mundo mejor. Y no, no exagero. Los grandes cambios, los cambios verdaderamente profundos se inician en sitios como al que aspira liderar Estefanía.

 

Confío en Estefanía para liderar el proyecto político al que concurre. Y lo hago también con el convencimiento de su defensa de los Derechos Humanos. Si algo he aprendido en este último tiempo es que gente como Estefanía hace posible que los proyectos políticos de defensa de los derechos tomen forma y cuerpo. Gente como ella hace que el progreso sea una garantía.

 

Siempre habrá quien prefiera quedarse en lo que divide, sé que ella apuesta por la multiplicación; por multiplicar voluntades, trabajo y esfuerzo. Sé que habrá quien prefiera buscar la excusa para no sumar voluntades, sólo espero que las mayorías de progreso apuesten por multiplicar la fuerza de la igualdad, y para eso, nadie mejor para liderarlo que Estefanía.

 

Adelante amiga, compañera.

 

“Amo al ser humano: hombre o mujer. Defiendo al débil: hombre o mujer. Por eso soy feminista y socialista, pero no doctrinaria” Carme Chacón Piqueras

 

 

         Mariano Beltrán

          Activista Derechos Humanos

 

 

 

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